CON MÚSICOS MURCIANOS. Battiato, en Lorca. / SONIA M. LARIO |
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Entre lo concebible como concierto y lo catalogado como espectáculo. Algo así fue el concierto que el italiano Franco Battiato ofreció la noche del pasado viernes en el Castillo de Lorca arropado por la parte de cuerda de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia que llegó a eclipsar por momentos al siciliano.
Han pasado muchos años desde que sus melodías romanticoides irrumpieran en medio mundo con letras pegadizas y profundas. Muchas de esas letras volvieron a sonar en la ciudad del sol en un recital que presenciaron más de 1.500 personas entre los que se encontraban algunos compatriotas entusiastas del ecléptico artista.
No es el chaval que era hace tres décadas pero sigue teniendo cuerda sobre el escenario, eso sí, los años no han perdonado a su voz.
De todo hubo, desde temas en alemán, a intervenciones sorpresa de un íntimo amigo de Battiato, recital de poesía y hasta bromas con alguna espontánea carcajada del compositor.
Como capitán de una nave que viajara en el tiempo, ofreció un repaso por parte de sus temas más conocidos, la mayoría cantados en italiano, aunque también interpretó algunos en castellano, ya al final del concierto.
Algo monótono al principio, el dualismo musical de Battiato y la Orquesta fue in crescendo. El público reclamaba una y otra vez las canciones que todo el mundo se sabe, a lo que entre sonrisas contestó en árabe: «Todo a su tiempo». Al final sucumbió, porque los que pagan casi siempre tienen la razón.
Con Lejanías azules, Estación de los amores, Cucurrucucu, Nómadas, Centro de gravedad y su Yo quiero verte danzar ¯ en italiano¯ puso su Ciao!