La Vanguardia Digital

                                                   Miércoles, 5 de septiembre de 2001    

CULTURA

EL FILÓSOFO Manlio Sgalambro, de 77 años, acaba de grabar su primer disco como cantante

Filosofar en verano

La Vanguardia - 04.00 horas - 05/09/2001

XAVIER ANTICH

La Repubblica" ha ofrecido en agosto una noticia insólita, incluso para Italia: el filósofo siciliano Manlio Sgalambro, autor, entre otros, de "Il tratatto dell'empietà", un libro que le había procurado una extraña notoriedad tratándose de un filósofo, acaba de grabar su primer álbum como cantante. En el disco, producido por Franco Battiato, Sgalambro interpreta, a sus 77 años, melodías bailables de los años treinta y canciones tan populares como "La vie en rose", "Bésame mucho" o una versión, "irresistible" según el cronista, del éxito del verano: "Me gustas mucho" de Manu Chao. La cosa tiene su gracia: este filósofo enjuto y austero, que paradójicamente aparece en la foto con cara de más bien pocos amigos, recibe cada noche, cuando participa como estrella invitada en los conciertos estivales de Battiato, una salva de aplausos atronadores que confirma, en cada plaza, el acierto de su iniciativa y que, al mismo tiempo, hace prever para el disco ("Fun club") un éxito quizás sólo comparable, por no salir de la filosofía, al que Italia dispensó años atrás a esa lección de infantilismo filosófico que es "Ética para Amador", de Fernando Savater. Quizás, por aquello del contagio (con los calores del verano, ya se sabe, los síntomas epidemiológicos se transmiten con celeridad), Savater se decida a cambiar sus todavía recientes "tamborradas de guerra", con las que no se sabe si pretendía ahuyentar a nacionalistas vascos o exaltar a nacionalistas propios, por algunas melodías más amables y bullangueras. Partituras ejemplares (modelo pachín-pachín) no le faltarían. Quizás incluso el ilustre teórico del encontronazo en vez del diálogo encontrara algún txistulari para acompañar sus melodías o alguna batasuna para bailar un "agarrao", sobre todo ahora que el cura de Elciego no le deja la iglesia para el pregón de fiestas.

Ferran Sàez me llamó la atención sobre otro delirio filosófico: la página web del filósofo Gustavo Bueno, en otros tiempos marxista ortodoxo y azote de herejes y, actualmente, teórico del "Gran Hermano" a través de esa revista de pensamiento ilustrado que parece ser "Interviú". En sus "Diez propuestas para el nuevo milenio", puede leerse, entre otras perlas para arreglar el mundo, las que siguen: "Organización de un servicio nacional obligatorio para jóvenes de ambos sexos con funciones sociales, militares, policiales, etcétera sin posibilidad de objeciones de conciencia o de cualquier otro tipo de excepción"; "implantación de la eutanasia para asesinos convictos y confesos"; "asignación a los pensionistas no impedidos de tareas obligatorias de interés asistencial, educativo o social". Seguramente, la originalidad de su reflexión constituye motivo más que suficiente para participar, como hizo, en el curso de El Escorial titulado "Los sabios", dirigido -no se rían- por Sánchez Dragó. Eso sí: ofreciendo su conferencia después de Miguel de la Quadra Salcedo (¿recuerdan?). Jerarquías mandan.

Curiosas, las ocupaciones estivales de los filósofos. Eugeni d'Ors, entre siesta y siesta, ya esbozó su propia apología del aburrimiento en ese texto, "Oceanografia del tedi", cuyo contenido, desde el mismo título, no desmiente un ápice la materia tratada, sino que, por el contrario, parece corroborarla a cada página. Por lo que parece, pues, también en este sentido las aficiones veraniegas de los filósofos se distinguen bien poco de las del resto de los mortales: huir de la monotonía, aunque sea al precio del disparate o del esperpento.