Domingo 21 de abril de 2002, Número: 134
|
Carlos Toro
Siempre nos queda Battiato
Pues sí, hay vida después de Operación Triunfo. O, en este caso, simultáneamente a Operación Triunfo. Hay vida. Hay vidas. Hay gira. Hay giras. Las galas –los conciertos, dicen ahora– no empiezan y acaban en “los chicos de la Academia”. Otros artistas, ¡incluso extranjeros!, también echan a andar por España demostrando que aquí hay sitio para todo el mundo, aunque se diría que en las fechas y los lugares que dejan libres los pupilos de Nina. Como el próximo día 25 no estará Operación Triunfo en Cuenca, allá se irá Franco Battiato, el narigudo cantautor italiano, para interpretar sus extrañas y fascinantes canciones, mezcla de imágenes oníricas, retazos de filosofías esotéricas y alusiones a religiones de remotas civilizaciones exóticas.
Oníricas, esotéricas, exóticas... Esas son las rimas espirituales de Battiato, que probablemente seguirá viviendo en Agrigento, en su querida Sicilia, en su casa en lo alto de una colina, con el Mediterráneo a sus pies, enfrente de la misteriosa Libia. Los apetitos míticos de cortesanas libias, la posesión, las formas de amor prealejandrinas. Y tu voz, igual que el coro de las sirenas de Ulises, me encadena. (Sentimiento nuevo, canción de 1985 de su álbum Ecos de danzas sufí).
Si hay algún artista diferente a los de Operación Triunfo, ése es Battiato, que nunca, nunca, nunca hubiera entrado, con esa voz rayana en el falsete continuo, en la Academia. Pero, lo que son las cosas, ha acabado compartiendo en el tiempo cartel eurovisivo con Rosa y varios compañeros corales más, entre ellos Bisbal y Bustamante, que estarán en Tallin representando a TVE y, si nos apuran, a España entera (Hacienda y Operación Triunfo somos todos). Battiato, con su entonces compañera Alice, representó a Italia en 1984 con la canción I treni de Tozeur (Los trenes de Tozeur), cinco años antes de que Nina llevase Nacida para amar al gran escenario musical del Viejo Continente. Battiato quedó en quinto lugar (Nina fue sexta). Y, aunque no lo crean, Tozeur existe. Es una población tunecina. Battiato, víctima de un espejismo ferroviario, vio un día rodando hacia ella un tren sobre las arenas del desierto. Cosas de una imaginación meridional trufada de ensoñaciones asiáticas, coránicas, mesiánicas...
Volvemos a las rimas: oníricas, esotéricas, exóticas, asiáticas, coránicas, mesiánicas... ¡Rosa y Battiato en Eurovisión! Eso es la auténtica Unión Europea. Lo demás es un cuento chino. |
| |
|