Ricardo Rodríguez, Valencia
Franco Battiato pasó ayer por Burjassot, para
inaugurar la programación musical del festival 10 db, y difícilmente sus fieles
olvidarán la cita, marcada por la intensa lluvia que cayó durante toda la
jornada, y que obligó a posponer su actuación de anoche al próximo 14 de mayo, a
las 21 horas. Esta circunstancia no impidió que el cantante italiano bromeara
durante el breve encuentro que mantuvo con la prensa por la mañana: "Hace veinte
años vine a Valencia y también llovió, pero no creo que esta noche
llueva".
No acertó Battiato, al que no le faltaron ofertas para que se venga
a vivir a Valencia, a acabar con la sequía y a seguir los pasos de muchos amigos
suyos que, como confesó "me han anunciado su intención de irse a vivir a España,
después de lo ocurrido en las últimas elecciones". La victoria de Berlusconi fue
lo primero que analizó un artista que nunca ha ocultado sus tendencias
políticas, y que se reconoció decepcionado: "La izquierda ha vivido dos años en
los que no ha cumplido con muchas de las cosas que se esperaban de ellos. No han
aprobado las leyes que Italia necesitaba y ha llegado un cambio que puede ser
bueno o peligroso. Ya veremos".
Enorme expectación
El cantautor siciliano
regresaba ayer a Valencia envuelto en una enorme expectación. Con las entradas
agotadas desde hace semanas, Battiato presentaba en Burjassot Il vuoto (El
vacío), un disco editado hace un año, y que muchos han catalogado como uno de
los más difíciles y ásperos de su ya larga trayectoria, aunque el autor no
comparta las opiniones: "Creo que es un disco feliz. En mi carrera hay un
progreso de felicidad, y este disco es un reflejo de cómo estaba en el momento
de hacerlo. Se trata de un trabajo importante".
Para presentarlo en esta
gira, acompañan a Battiato dos grupos diferentes. Uno de chicas, MAB, orientado
hacia el punk, y otro de chicos, PSC. Dos representantes de una nueva generación
de artistas italianos en la que no parece existir demasiada confianza: "No creo
que exista algo parecido a una generación. Para poder hablar de eso se necesita
que haya muchas propuestas, y no sólo unas pocas. Cada música es fruto de una
época, y no cabe duda de que en Italia no se vive la misma época que hace
décadas. Es algo parecido a España y los cantautores".
El músico italiano
reflexionó también sobre su faceta como director de cine, que ha producido ya
tres filmes y que tiene en preparación otro: "Cuando dirijo no me interesa
hablar de los problemas de la gente. para eso ya están los noticiarios. Me
interesa el ser humano y su supervivencia". Una supervivencia que, en el caso de
la industria musical parece amenazada por las nuevas tecnologías: "Internet es
irreversible, y hay que reconocer que tiene aplicaciones fascinantes. Dicho
esto, cabe plantearse la necesidad de propuestas como las de Trent Reznor, el
líder de Nine Inch Nails. Puso sus canciones a la venta directamente en la red,
y en poco tiempo ingresó 1,7 millones de dólares, mucho más de lo que le hubiera
pagado cualquier discográfica. De todas maneras, es un problema que afecta más a
las generaciones jóvenes, y que a mí no me ha llegado tanto".