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Domingo, 5 de Mayo de 2002
VIVIR
 

«Tengo recuerdos de antes de nacer»

El místico intérprete siciliano de pop sinfónico actúa esta noche en el Palacio Palacio de Congresos de Granada

montserrat lluis granada

Franco Battiato, el que se reveló en España a mediados de los ochenta con 'Yo quiero verte danzar', ha regresado estos días de gira por la península. A sus 57 años. Haciendo ascos al jabugo y al rioja, pero atiborrándose de zumos de naranja y quesos. «No he probado otra cosa desde que llegué», asegura Battiato, franco hasta en el carné de identidad.

-Usted, que detesta las masas, no debe de sentirse cómodo delante de un aforo de miles de personas.

-La masa es muy peligrosa cuando deviene una sola cosa y las ideas de cada uno no cuentan nada. Por eso el fútbol o las ideologías pueden resultar tan perniciosos.

-¿Necesita los aplausos, las avalanchas, o le incomodan por vulgares?

-Me gusta cuando cantas con una atmósfera un poco espiritual y ves que el público sintoniza perfectamente. Esto me interesa más que el aplauso. El aplauso es un ritual.

-Si no tuviera que ganarse la vida, ¿se encerraría a cantar para sí mismo en lugar de hacer giras?

-Sin duda. Me agrada estar siempre conmigo, no porque me guste mi persona, sino porque el silencio es mi condición natural y mi forma de entender la vida. Silencio quiere decir comprender el sa-cro del vivir. Es muy interesante.

-¿Por qué se hizo cantante entonces? Hasta sus padres se oponían.

-Mi primera idea sí fue buscar dinero. Pero, después, las cosas cambian. Y las ganas de éxito se convierten en lo contrario.

-¿Qué caprichos tiene ahora?

-No soy un tipo caprichoso. Sólo me interesa lo que necesito.

-¿No colecciona coches o chalés?

-No. Para mí, las cosas materiales carecen de interés. Cuando un cantante tiene la fortuna de alcanzar el éxito, debe evitar convertirse en un sibarita.Es una desgracia.

-Tampoco reside en una chabola

-No. En verano vivo en una casa muy hermosa del siglo XVIII, en una zona rural de Catania (Sicilia). Pero lo importante no es el lujo, sino el espacio; vivir y no encontrarte con nadie.

-¿Cuánto gasta al día?

-Muy poco. Me interesa el dinero porque te permite hacer las cosas que deseas, pero nunca pienso en él con afán de tener más.

-¿A quién dejará su fortuna? No tiene hijos.

-A la hija de mi hermano.

-Su sobrina debe de agradecer al sufismo la austeridad del tío, supongo.

-El sufismo es una religión extrema, como el budismo. Los místicos sufís dejan todo por el seguimiento de Dios, por pensar todo el día y no hacer mal a nadie.

-¿Cómo llegó a esta religión?

-De joven, estaba obsesionado por conocerme a mí mismo. Me hacía siempre las mismas preguntas: ¿de dónde vienes?, ¿a dónde vas? Compraba libros, y en uno descubrí el sufismo.

-¿Qué encontró en esta doctrina que no obtuviera del cristianismo?

-En el sufismo, se practica la meditación. No es como la religión occidental, donde te limitas a repetir 'Padre nuestro, que estás en el cielo...', sin pensarlo. Aquí, reflexionas.

-¿Para qué pregunta quisiera hallar respuesta?

-Para muchas. Pero también me gusta saber que todavía quedan muchas cosas por descubrir.

-¿Se ve genio, poeta o filósofo?

-Me considero un hombre. Y espero no equivocarme en mi percepción.

-¿Cuál es el primer recuerdo suyo que conserva?

-Es una cosa peligrosa. Tengo conciencia prenatal, de antes de nacer.

-¿Cómo?

-Creo en la reencarnación. Cuando una energía entra en el feto de una mujer, empieza la vida. Y yo recuerdo perfectamente mi entrada.

-Un místico como usted, ¿pierde el tiempo en enamorarse de la carne?

-Soy célibe y ya no me voy a enamorar más, espero. Aunque pienso que el amor es maravilloso.

-Cantó en Irak durante la Guerra del Golfo en apoyo de Sadam Hussein. ¿Actuaría ahora para Arafat?

-Sí, encantado.

-¿Y para BinLaden?

-No. Los talibanes son como la Inquisición.

  
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