 Manlio Sgalambro, al piano. / EL CORREO
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| SU OBRA ESCRITA |
1959: Crepúsculo y noche .
1982: La muerte del sol .
1987: Del método hipocondriaco .
1990: Anatol .
1991: Del pensare breve .
1993: Diálogo teológico .
1994: Contra la música y De la indiferencia en materia de sociedad .
1997: Teoría de la canción .
1999: Tratado de la edad . |
El suyo es un caso bastante raro. Con 77 años y una pila de libros a sus espaldas de lúcido pesimismo, este profesor y filósofo siciliano, amigo y letrista de Franco Battiato, ha grabado un disco. Se llama Fun club (Sony) y contiene versiones de clásicos como La vie en rose , As time goes by , de Casablanca , Armstrong, Trenet o Bacharach. Y también de Manu Chao: Me gustas tú . Es un pesimista optimista.
-Es difícil presentarle, ¿puede hacerlo usted mismo?
-Soy un escritor de filosofía. He escrito algunos libros, traducidos al francés y al alemán, La muerte del sol , Tratado de la impiedad , El método hipocondríaco , cosas así, algo de poesía... Soy un pensador fuera de lo académico, pero no rabioso.
-También canta.
-¡Oh, Dios mío! ¡Canto! No exageremos, he hecho algunas canciones.
-¿Cómo es su relación con la música? Ha escrito un libro contra ella y ahora ha grabado un disco.
-Mi relación con la música ha sido ambigua. Tenía un rencor hacia ella, sobre todo hacia su función actual de aquietar, de amansar, de dar un contentino . Después he pasado al lado opuesto. La música ligera, o ligerísima como la llamo yo, es una música que puede justamente divertir, divertir en tres minutos y medio. El tiempo de una canción es una mariposa temblorosa que casi se decolora según pasa bajo los ojos, y motiva una estela de sensaciones, quizá también un pequeño gusto de verdad que permanece y al mismo tiempo te deja el deseo de ser un... dionisiaco.
-¿ Me gustas tú es dionisiaca?
-Es una canción entre desesperada e irónica. La he cantado con una sobrecarga de significados irónicos, que señalan a una situación desesperante, la de Europa hoy, una Europa que está por unirse, pero donde hay un vacío casi absoluto.
-Como profesor, ¿cree que la filosofía puede llegar a un joven tan fácilmente como una canción?
-No, no creo, porque la filosofía tiene su propio peso terminológico, pero las canciones pueden ser enlazadas con la filosofía. No porque uno haga canciones filosóficas, sino porque las impregne de un cierto espíritu. El hecho es que una canción puede aligerar la vida de otro, y esto es un acto filosófico. Le haces bien, le creces, en un momento de amargura intervienes y lo envuelves en un acto dionisiaco, algo que los buenos cantantes saben hacer. Creo que hoy el rock tiene esta tarea, de mover grandes masas hacia grandes exaltaciones.
-La ironía también aligera y hay mucha en su disco, sobre todo con el amor. Canta, por ejemplo: «Mujer, todo se hace por ti, por un beso, por un sí, por un no».
-Sí, es una canción que se podía cantar de forma inmediata cuando nació, hace 50 años, pero hoy esas mismas palabras tienen toda la ironía y la distancia que el tiempo nos ha puesto. En fin, no hace falta poner mucha ironía cuando se canta «mujer todo se hace por ti, eres tú, sólo tú, ese deseo que el hombre llama amor». Pero al mismo tiempo tiene un leve matiz de nostalgia, de cuántos de nuestros objetivos, de un hombre y de una mujer, se rebajan. Tenemos tantos objetivos, tantas metas...
-¿Es el amor es el principal objetivo?
-Siempre. Tenemos nuestras ambiciones, el punto al que llegar, nuestras convicciones... La mujer entra como algo maravilloso, algo que te arrastra. Esto es verdad.
-Usted se ha definido como un pesimista estructural, pero parece que la música puede ser una medicina.
-La música es como un pequeño tratado de felicidad que uno querría dar. Es como si uno diera con una mano el veneno de filosofar, reconozco que de forma pesimista, y con la otra diese también algo placentero, un caramelo, un bombón. De un lado te dicen: tú, gusano, morirás y harás a tu vez gusanos, o qué se yo, como la vieja poesía italiana, también la española, que acentuaba la corruptibilidad. Por otro lado, das un dulce. El Telediario da una terrible noticia, pero cuando acaba explota una canción, una música o algo. Es curioso, es extraño, pero es así.
- Atardecen las esperas, el aire me basta . ¿En la últilma canción del disco describe un estado de paz ideal?
-Sí, son versos míos. Es ese estado de ánimo en que se llega a un punto en que todo lo que es necesario realmente son pocas cosas: mirar el cielo, respirar el aire... Una conexión inmediata que uno advierte con las cosas esenciales. Y así quería terminar porque me parecía haber dicho cosas poco esenciales a lo largo de todo el disco y quería decir una al final.
-¿Qué aconsejaría a otras personas de su edad que quieran empezar a cantar ahora?
-Este consejo: Es necesario arrojar la vida lo más lejos posible de uno mismo e ir después a recogerla. Hoy vivimos una vida múltiple, deseamos vivir más vidas. Y por eso no veo por qué uno que es alto dirigente del Banco de España, por ejemplo, no puede ser, no sé, un hombre del espectáculo. ¿Qué le priva de esta posibilidad? Ese espíritu de gravedad, que todavía nos importa.