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[ALVARO MELCÓN ].
Contar lo que ocurrió ayer en el Teatro Principal sería tan fácil como abrir un diccionario y poner detrás del nombre de Franco Battiato (Catania, 1955) todos aquellos palabros referidos a la perfección, la genialidad y el buen humor.
Acompañado por once músicos -cuarteto de cuerda incluido- el genial siciliano demostró que su habitual talante reflexivo y el rictus de enterrador que se le atribuyen desaparecen cuando se sube a un escenario delante de un público entregado que ayer abarrotó hasta la bandera el escenario burgalés, palco de presidencia -muy poco habitual- incluido.
Sentado sobre un tapiz, de negro y azul -perdonaremos lo de los calcetines rojos- y con evidentes muestras de tener la voz al límite, Battiato comenzó con temas potentes -«Días extraños» y el buen esfuerzo que le costó interpretar «La cura» en castellano, algo que tan solo repetiría con «La estación de los amores», el primer tema que tradujo a nuestra lengua, tal y como explicó al respetable.
«Sentimiento nuevo» y «Bandera Bianca» mezcladas para la ocasión dejaron camino libre al no menos genial Manglio Sgalambro, filósofo del que adapta algunas letras y que ya sabe lo que es cumplir los setenta, que se arrancó con nada menos que Manu Chao, y hay que ver a un hombre de su edad cantando «me gusta Malasaña, me gustas tú».
Tras dar el relevo a Sgalambro, «Voglio vederti danzare», «Centro di gravitá», «Summer on a solitary beach», «Nómadas», decenas de salvas de aplausos y hasta tres bises, el último tuvo que pactarlo con el respetable para poder descansar. Era el momento de cantar himnos como «Prospectiva Nevsky», que contó con los coros del público a pesar de ser interpretada en italiano, «Lánimale», «Cucurrucucu» y las versiones, que merecen mención aparte.
En definitiva su actuación -que se prolongó hasta las dos horas- pasa a englosar esa selecta lista de intérpretes que han obtenido un éxito rotundo con letras mayúsculas en Burgos, llegando incluso a oírse «viva Catania» en el patio de butacas y obviando lo anecdótico de ver un Principal hasta arriba coreando «Franco, Franco, Franco».
UN BATTIATO «ROCK»
Desde el primer momento, Battiato renunció a su faceta más intimista -no interpreta «Pobre patria», «Oceano de silencio» o la mismísima «Fisiognómica»- en pro de un show movidito que a buen seguro quedará marcado como uno de los grandes éxitos del Principal y del Instituto Municipal de Cultura, culpable de la ocasión.
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